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Entrevista 

A Francisco Sánchez

Primero queríamos preguntar sobre el vestuario. ¿Ustedes lo hacen? O ¿Tienen una diseñadora específica que siempre trabaja con ustedes?

 

Trabajamos con una diseñadora que se llama Nico Salgado, que ella ya trabajaba antes con

nosotros, y que en realidad ya había otro diseñador antes, lo cambiamos por otro que también salió, y entró la Nico Salgado como bien a última hora, en febrero. Entonces, la dejamos que ella hiciera su propuesta.

 

Entonces ¿Ustedes no interfieren en el tema del diseño?

 

Sí, también hacemos propuestas. Hacemos propuestas, claro. Por ejemplo, esa mesa de ahí en realidad es un carro, que estaba fijo porque nosotros habíamos empezado a usar en una sala que tenemos en el campo, un carro parecido que tenemos, y lo usamos siempre para actuar e improvisar. Entonces dijimos, haz un carro parecido a ese, porque ya lo habíamos incorporado, es uno que tenemos de otra obra. O que se, esa tela roja es la derivación de una alfombra que nosotros teníamos en la sala de ensayo, que la empezamos a usar como una carpa así, y al final queríamos la carpa, y dijo la alfombra no, porque la mesa con ruedas se va a enredar, les propongo que sea una tela que entra y salga, y esa tela roja más que una alfombra es como un telón y tiene miles de usos. Entonces ella recogió cosas que nosotros ya habíamos propuesto.

 

Y, por ejemplo, con todas estas cosas que ustedes tienen acá, cuando se tienen que movilizar, ¿cómo lo hacen? ¿Tienen un camión?

 

Tenemos un furgón, sí, bueno, cuando hay viajes que son muy grandes, con muchas cosas, se contrata transporte también.

 

Ah, y eso también queríamos preguntar, el tema del costeo de los viajes, ¿es con lo que ustedes ganan con las obras?¿es autogestión?

 

Claro. Es autogestión, a menos que el que te invita te paga el viaje también. O sea, por ejemplo, si nos compran una función aquí en Santiago, claro, yo costeó el traslado de las cosas. Pero si alguien me quiere llevar a Iquique, tiene que pagar la carga, el alojamiento, y los pasajes y por eso sale caro. O te dicen, mira, aquí tienen toda la plata, y tu presupuesta los gastos, el presupuesto hazlo tú. Porque a veces es más engorroso para una municipalidad, por ejemplo,para un teatro, comprarte los pasajes. Por ejemplo, ahora los chicos están en Japón, una parte de la compañía está en Japón, en la Expo Osaka, haciendo una obra, y la alimentación, ahí está la plata para que compren, por ejemplo. 

 

Vimos que estrenaron otra obra en este mismo teatro ¿ustedes tienen una relación con este teatro? 

 

Sí, varias veces hemos hecho obras en este teatro. A veces nosotros tenemos las obras listas con un fondo, como en este caso. Pero en este caso ellos son coproductores, y ellos también pusieron recursos para que nosotros hiciéramos la obra y nosotros nos ganamos un fondo de arte escénica. Aparte nosotros ya habíamos investigado y trabajado mucho por nuestra cuenta, que eso también se cuenta, ¿no? El trabajo que uno hizo sin recibir remuneración tiene una valoración y tú lo contabilizas como un aporte tuyo. Pero los recursos vienen del fondo de arte escénica, de ellos y de nuestro aporte propio. Pero es la primera vez que hacemos una coproducción con la Finis Terrae, pero hemos hecho varias veces obras aquí donde ellos... No, creo que habíamos hecho una antes. Pero un remontaje de una obra anterior. 

 

Con respecto un poco más al texto, y a la obra en sí, queríamos saber ¿Cuál fue la inspiración para esta obra? o realmente ¿de dónde surgió la motivación para hacer a este personaje, para hacer esta historia?¿A quién se le ocurrió?¿Se le ocurrió a usted? 

 

A mí y a Sebastián Vila, que es el otro actor, que ha sido director de muchas obras de la compañía y que somos amigos desde el colegio, desde muy chicos. Y nos dábamos cuenta que, tenemos una obra sobre O'Higgins, hicimos una obra sobre Freire en el teatro Biobío, hemos hecho obras sobre Pedro Valdívia, sobre Alonso de Ercilla y Zúñiga, y nos dábamos cuenta que Carrera, empezamos a cachar y la vida de él es impresionante y no sabemos nada. Y él es súper importante porque él es como de la patria vieja. Entonces nos propusimos actuar juntos, que no actuamos juntos desde el colegio, desde chicos, y nos dimos cuenta que era una historia increíble y empezamos en la pandemia, en el 2020, a estudiar. Desde el 2020 empezamos a leer, a estudiar, para llegar ahora a cinco años de estudio. Desde que empezamos a leer hasta ahora fueron cinco años. Desde el comienzo de la pandemia dijimos: aprovechemos el tiempo para leer y para estudiar. Y luego empezamos a juntarnos a improvisar y de las improvisaciones fue saliendo material y luego postulamos al Fondart tres veces, y la tercera salió. 

 

Por ejemplo, con el tema de la investigación en sí, ¿ustedes leen libros? ¿Qué tipo de fuentes usan? 

 

Claro, para personajes tan antiguos, sí, se lee el libro, por ejemplo, Diego Barros Arana, que es un historiador súper importante, o un tipo que se llama Carlos Monge, que escribió un libro, una biografía sobre Carrera, y todo lo que uno va agarrando en internet y todo lo que uno va viendo también, o sea, todo sirve. En todas partes en Chile hay avenidas hermanos Carrera, una estatua de José Miguel Carrera, y cosas que se dicen por ahí y uno agarra no solamente lo que lee, sino de lo que ve, de lo que escucha de la gente también. La memoria oral también es importante. No solo lo que uno lee, también lo que se sabe, lo que se dice, lo que aparece en internet. Hay materiales por todas partes, no solo en los libros, además que los libros pueden mentir fácilmente, una persona puede escribir lo que quiera y tú no tienes por qué creerlo. Lo mismo que en internet, cualquiera postea lo que quiere, pero tú no vas a creer lo primero que leíste, lo que pasa es que mucha gente cuando discute en internet, cree que sabe porque leyó algo en Wikipedia, puede ser mentira. Tienes que leer de muchas fuentes, y decir ah esto se repite mucho, entonces puede ser verdad.

 

Me imagino que de la información que pudieron recabar en cinco años tienen que finalmente escoger partes de lo que van a mostrar,  y ver que van a tomar, y que van a dejar fuera

 

Claro, porque el teatro también impone sus reglas. José Miguel Carreras estuvo preso tres veces y las tres veces se arrancó. No vas a ponerlo tres veces preso en una obra porque una basta. Porque la gente dice, bueno, ya lo vi preso, qué más pasó. entonces, el teatro también pone sus reglas de cómo se cuentan las cosas. Y ahí uno va eligiendo, hay cosas que son muy importantes, que son cortitas, y cosas muy largas de su vida que no son tan importantes. Entonces tú le das más énfasis en la obra a una cosa que fue corta en su vida, pero muy importante, a otra que fue larga y menos importante. O sea, hay que tener un criterio de cómo contar. Y siempre uno como que dice tiene licencia poética, que es para acentuar las cosas que a uno le parecen más importantes que otras. 

 

¿Cómo es ser dramaturgo, director y actor, todo en la misma obra? ¿Cómo lo lleva?

 

En realidad, yo no soy un dramaturgo de escribir. Lo que hacemos es estudiar, y del estudio van apareciendo las escenas que queremos contar, y luego vamos a la improvisación.

Y en la improvisación uno, bueno, como lee, como tiene información, como maneja, como uno quiere contar algo, uno dice, yo quiero contar esto, tu improvisación se va a ir para ese lado. Tú también, si quieres hacer una comedia o una obra más trágica, generalmente nosotros hacemos comedias, y bueno, con los instrumentos musicales, y empezamos a improvisar, pero siempre tiene que haber alguien afuera que esté mirando, entonces para mí fue súper difícil, porque al comienzo íbamos a dirigir los dos con Sebastián, y es muy difícil para mí estar adentro y afuera, además que yo estoy siempre investigando, leyendo, estoy en la producción también, entonces ahí entró Javier Bolivar, que es asistente de producción, para estar como afuera, antes grababamos con videos, pero también la grabación era eternas de larga, después hay que verla y transcribirla, y era super tedioso

 

Y ¿cómo es la retroalimentación?¿Hay alguien externo? 

 

Sí, en este caso Javier, actor de mucha experiencia también, él está afuera como asistente, ayudándonos a la visión externa, porque igual nosotros también dirigimos, pero se necesita alguien que esté mirando de afuera, y yo también como que cacho con esta experiencia, que no quiero más estar adentro y afuera, no me interesa, es demasiado trabajo, además que me encargo de la música también, hay una música que está aquí con nosotros, y yo también me encargo de la música, entonces estoy a cargo de demasiadas cosas.

 

¿Y cómo llegaron a esta música? Porque es claro, me di cuenta de que había una chica que no es de Tryo Teatro Banda ¿Cómo llegaron a ella? 

 

Bueno yo traigo instrumento para tocar, entonces voy improvisando con los instrumentos que traigo, traje una guitarra, traje un bombo, traje un clarinete, y los empiezo a ocupar en la improvisación, y había un guitarrista antes que iba a hacer la música, que trabajaba harto con nosotros, Simón Schriver y se salió. Y después que se salió, la invitamos a María Clara, porque es una chelista brasileña con la que hemos trabajado antes, y había muchas ganas de trabajar con ella, entonces la invitamos y llegó dos semanas antes del estreno. 

 

Sobre la música ¿van improvisando o esta se realiza antes? 

 

De todo, en realidad. De todo. Pero lo que más sale, el mayor material que sale es durante la improvisación, lo que uno toca cuando está improvisando. De ahí van quedando como pequeñas células que después se desarrollan con el tiempo. Muchas de las cosas que toca la María Clara, yo se las dije. Pero ella también va proponiendo otras, o de repente, ya, aquí quiero que haya una música tal, que no salió de la improvisación, sino de la idea que uno tiene. Aquí vamos a hacer una música de guerra, por ejemplo. No salió de la improvisación, no se le ocurre. Entonces es una combinación de fuentes. Lo que sale de la improvisación, lo que se le ocurre a uno y quiere probar, a veces uno está improvisando y sale una cosa buena. Otras veces dices quiero esta música. Y son de esas dos maneras que se forma. Es una mezcla de cosas. 

 

Yo leí en internet que a usted desde pequeño le gustaba esto de mezclar la música con el teatro. ¿Es así?

 

Sí, de chico, porque siempre para mí era como, de chico como que estaba la cosa artística ahí.

 

¿Pero es algo de familia? 

 

Sí, yo creo que desde el lado de mi mamá viene un poco eso. Además, en mi colegio había un grupo de teatro muy bueno y los profesores tocaban acordeón, entonces siempre estaba vinculado al teatro con la música, desde que yo era chico. Porque la música es un arte escénico también. La música es un arte de escenario también. Entonces siempre para mí era como, bueno, en el teatro tiene que haber alguien que toque algo, siempre desde chico, piano, guitarra. Y estudié música también, estudié teatro y dije, este camino me gusta, meter música en el teatro, pero no como un músico que está sentado, para mí, sino yo músico activo, actor músico. 

 

¿Y cuál fue la primera obra en la que usted actuó y también tocó? ¿Se acuerda? 

 

Cuando era chico, en el colegio. Pero tocaba un poquito. Pero después siempre estuve actuando y tocando, siempre. Ahora hay una obra que se llama Las Siete Vidas de Tony Caluga, que yo era parte de la banda de la obra. Después empecé a hacer cuentos para niños, cuentos clásicos, como músico y narrador. Un actor me invitó a su compañía, entonces narrar y tocar y cantar, y siempre me tocó actuar, cantar y tocar juntos. Siempre. Y después empezamos a hacer obras sobre la historia de Chile y ahí ya mucho más adelante, digamos, como actor y músico en sí. Antes yo como que tocaba más desde el lado. Narraba y todo, pero estaba como en un lugar de músico. Y rompí eso y me puse a actuar y tocar al mismo tiempo.

 

Cuando surgió Tryo Teatro Banda fue con la que ahora es su esposa, ¿verdad? ¿Y cómo congeniaron? ¿Ustedes se conocían de antes? 

 

Nunca congeniamos. No creas tú que es fácil. Pero, no, porque ella era más chica que yo, yo ya hacía teatro, ella quería estudiar teatro, estudió, se salió después y dijimos, hagamos una compañía para que hagamos teatro juntos y viajemos. Fue el año 2000. Y le dimos, le dimos, le dimos, y dejamos todo lo que estábamos haciendo, yo dejé todo, me dediqué solo a la compañía y partimos de cero. Yo partí de cero, cero, cero. O sea, dejé todos los trabajos que tenía y me dediqué solo a mi compañía. Y nos fuimos a vivir a Bolivia el año 2002. Y ahí hacíamos obras para niños, las vendíamos en los jardines infantiles. Aprender a hacer, aprender el oficio.. Y luego nos empezó a ir bien. Nos fue bien, pero es que fue darle, darle, darle, darle, darle sin trazar. Hasta encontrar un lenguaje, hasta tener un repertorio, hasta tener los contactos en el medio, hasta tener un reconocimiento de los pares que ya quieren trabajar contigo, que te hacen entrevistas como ustedes, como la Maca, que les recomienda venir a hablar conmigo. Eso se construye muy lento. Muy lento. Pero, bueno, la Carolina se especializó más en la producción, pero igual ella actúa, ahora actúa en la obra que hicimos recién, El Invitado. Volvió a actuar. Y yo me especialicé más en la dirección, en la música, en la actuación. Pero, bueno, es toda una dificultad llevar un matrimonio con tu colega. Más encima la jefa es ella, y ve la parte administrativa. Claro, yo además, como estoy siempre en las cosas artísticas, soy más volado y me equivoco y… No, pero no es que sea una bruja, sino que es su carácter, su carácter es fuerte, pero el hecho de una compañía que le va bien también es motivo de orgullo y nos une también. Que nos vaya bien a los dos y los dos estamos concentrados en esto. Yo no tengo otras pegas ni ella tampoco. Solo estamos aquí. Solo esto. Solo aquí. Entonces es pesado, pero también es reconfortante. Y tenemos un hijo también, de 21 años, que estudia música en Argentina. Y tenemos un equipo de gente mortal. O sea, todos los que están en la compañía son súper buenos artistas, profesionales, personas lindas, importante eso, trabajar con gente sana. Gente que rema contigo.  

 

¿En las obras de repente le ha pasado que le falla algo? 

 

En todas las funciones falla algo, siempre

 

¿Les ha pasado que no puede llegar alguien?

 

Ah, no, no. Nunca. Pecado mortal. Pena de muerte. Si no llegas a una función, se tiene que ir al tiro. No, no se puede. No pasa, no pasa. O sea, No me acuerdo ahora, pero si ha pasado es porque alguien chocó o porque se enfermó de gravedad y avisó. No, pero si no llega a una función, esa persona se va en ese momento. No vuelve nunca más. Es sagrado eso. El compromiso con el teatro es sagrado. Es como ir a una pega. Tú no llegas a tu pega y fuera. Obvio. Porque imagínate todo lo que cuesta tener una compañía y armar una función. Todo lo que cuesta, todas las cosas que hay que movilizar para que se haga una función y si tú llegas, eso no se puede. Es pecado, pena de muerte. Pecado mortal. Pero dificultades hay siempre, muchas, muchas. Bueno, alguno llegó atrasado alguna vez.

 

Ahora, en este poco tiempo que estrenaron esta obra, ¿les ha surgido algún problema o ha funcionado todo?

 

No, ha funcionado todo bien. Todo bien.

 

¿Y el recibimiento de la gente con la obra?

 

Súper bueno.

 

¿Ha habido harto público? 

 

Ha habido harto público. Sí, nos ha estado yendo bien con la obra. Estamos super contentos. 

 

¿Alguna vez se ha visto sobrepasado al dirigir, actuar, y encargarse de la música?

 

Sabes que no. No me he visto sobrepasado por eso. Me he visto sobrepasado por otras cosas. La cantidad de trabajo, por ejemplo, es abrumadora. O por los tiempos que, por ejemplo, esta obra, para hacerla, se nos hizo muy grande, más de lo habitual. Y yo creo que por las decisiones de dirigirlo nosotros y el cambio de músico, el cambio de diseñador, que fueron cambios de último minuto. Hay que conseguir, imaginate que ella venga de Brasil y todo lo que significa. Y crear música y adaptarse con alguien nuevo. Bueno, ya habíamos tocado con ella. Pero, en general, las cosas que me sobrepasan no tienen que ver con eso, con actuar y tocar. En general, estoy tan acostumbrado, si lo he hecho toda la vida,  para mí es natural, es normal. Es normal tocar y actuar y hablar, es natural. Pero me abruma de repente, sí, porque como somos una compañía independiente. Tuvimos fusión en la mañana y en la noche y en la mañana de ayer también y mañana de nuevo. Entonces, estoy cansado. Me sobrepasan ese tipo de cosas. O algunas situaciones personales, con alguien del grupo, pero, por lo general, es la cantidad abrumadora de trabajo lo que me sobrepasa.

 

Igual me imagino que al hacer tantas cosas se debe drenar mucha energía…

 

Es impresionante la cantidad de energía física y mental que se usa porque además yo hago trece personajes en la obra. Pero estoy todo el rato actuando. No paro de actuar, entonces ya estoy en el training y la obra dura una hora y media. Yo no paro, me canso, sí. Pero uno con el tiempo agarra el oficio como de saber dónde descansar, dónde respirar, dónde aplicar mucha energía, dónde no. Entonces un futbolista no está corriendo los 90 minutos. Lo muestran cuando va corriendo, pero después está esperando cuándo le toca ir. Y para, y respira, y toma agua. Pero es súper atlético, es súper de energía mental porque es muy rápido todo, muy rápido y hay que tocar y después actuar y cambiarse ropa y hacer un personaje, el otro, y reaccionar a lo que pasa con el público, por este tipo de teatro como es. Y tocar, y tocar con ella, porque hay que tocar con ella. Y estar también analizando lo que está funcionando y lo que no está funcionando para después arreglarlo. También hay un archivo que está abierto de la observación general de la obra. De repente estoy pensando en otra cosa y estás ahí actuando con todo el público. Y estás en otro lado. Y estás ahí mirando al público y reconociendo gente. Todo eso. 

 

Sabemos que gran parte de sus obras es respecto a la historia de Chile ¿De dónde nacen estas ganas de contar la historia? 

 

Bueno, sí, súper entretenido. Porque, a ver, a mí de chico me interesaba la historia. Me interesaba desde siempre. Papelucho historiador, por ejemplo, me gusto mucho y me fijaba siempre en los vestigios del pasado que hay. Si uno va por Santiago en la línea de un tranvía, o qué sé yo, los nombres de las calles, los adoquines, casas de adobe al lado de un edificio. Siempre estuve atento a lo histórico. Yo creo que soy súper inquieto. Yo soy curioso. Cuando era chico veraneamos en un fundo con un amigo de mi papá antiguo y había cosas antiguas y todo me llamaba mucho la atención y cuando empecé a entender la historia de Chile, la historia de la guerra de Arauco, los mapuches, como entender por qué los mapuches están en el sur si antes estaban en Santiago también y qué pasó ahí. Me tocó viajar a Bolivia, conocer esa realidad de la historia de ese país, lo indígena. Siempre fui curioso. Siempre fui curioso con la historia. Me gusta. Y, de repente, en un minuto también me tocó trabajar con un director que hacía la historia de Tony Caluga, que hacía investigaciones sobre el canto a lo humano y lo divino. Es un canto del campo chileno que está enraizado en las tradiciones antiguas, medievales, españolas que trajeron los conquistadores de poesía y canto y también tiene cosas indígenas. Y no podemos ser chilenos si no sabemos eso. Porque es muy importante. Hay que escucharlo. Y es  en décima y cuentan historias. Y ahí, en un momento, yo pensaba, pucha, siempre están haciendo obras de autores europeos, de norteamericanos, de los griegos, hacían obras sobre los griegos, sobre los ingleses, sobre los europeos. Y yo pensé, ¿por qué no hacer obras sobre nuestra historia? Y como también como queriendo darle más realce a mi país, como darle importancia. ¿Por qué nos miramos menos? ¿Por qué nos encontramos tan pencas? ¿Por qué nos encontramos pencas? ¿Por qué? Si tenemos, por ejemplo, la guerra de Arauco, una historia de una epopeya terrible, pero increíble. Y ahí empecé a estudiar la historia y empecé a querer más a Chile. Al conocer la historia, empecé a tener más cariño, por la gente, por mi país. O sea, que tiene todas sus cosas pencas y también sus cosas buenas. Su naturaleza, su historia, su composición étnica. Y empecé a sentir, a sanarme de un malestar que yo tenía con Chile. Y empecé a querer al país, a la gente, en realidad, no soy nacionalista, porque podríamos ser españoles o bolivianos, me da lo mismo. Pero no, somos chilenos. Y eso encuentro que al elegir episodios de la historia de Chile y contarlo al público, yo noto lo mismo que me pasa a mí en la gente. Es como que alguien te hable de ti. Eres una persona así, y así, mira esta foto tuya. Como que te hablen de ti. ¿Cómo te llamas, tú? 

 

Catalina. 

 

Ya, cuando dicen Catalina, uno al tiro como que reacciona de una forma, ¿no es cierto? Mira Catalina. Y uno como que le gusta que uno le diga su nombre. ¿Te has  fijado o no? Que a uno le gusta que uno le diga su nombre. ¿Tú cómo te llamas?¿Javiera cuánto?

 

Fernández 

 

Javiera Fernandez, escúchame. Hay algo en ti que se despierta. A mí me pasa lo mismo con la historia. Cuando tú empiezas a saber, oye, Pedro de Valdivia entró por lo que ahora es la calle Independencia y ese era el Camino del Inca y por ahí transitaban los ejércitos del Inca y por eso que están los mercados ahí, la Feria Central, el Mercado Central, la Vega, porque ahí llegaban los productos del norte, el camino del Inca pasaba por Independencia, entraba por bandera, pasaba por la Plaza de Armas donde está la Catedral, ahí hay un templo inca. Empezamos a darnos cuenta que no tenemos 500 años, tenemos 10.000 años. Los chilenos tenemos 10.000 años. De más que algún antepasado tuyo estaba aquí viviendo hace 10.000 años. ¿Por qué nosotros pensamos que Chile tiene 200 años con los O’Higgins o con Pedro de Valdivia? Son puros moldes que tenemos en la cabeza. Moldes y que tenemos que mirar a Estados Unidos como el gran país o a Europa y no, nosotros somos un gran país. No es nacionalista quiero decir, sino querer lo que somos. Por ejemplo la guerra de Arauco es impresionante la epopeya de los mapuches para librarse de los españoles. Impresionante. ¿Ustedes sabían por ejemplo que en 1598 los mapuches echaron a los españoles al norte del Bío Bío? ¿Sabían eso, no? Cuando tú lees un titular del diario que dice los mapuches terroristas, tú tienes que saber que ellos en 1598 habían echado a los españoles de la Araucanía y el rey de España en 1641 les dio su autonomía y ellos eran dueños de su tierra, el rey les dio la propiedad de la tierra, pero como ellos eran invencibles el rey dijo ya, ¿sabés qué? Usted, como hoy día en España los vascos es un pueblo que vive dentro de España, los gallegos es un pueblo que vive y tienen derechos de autonomía o sea ellos tienen prerrogativas como pueblo porque viven dentro de un país y son una nación los vascos por ejemplo hablan su idioma euskera tienen sus leyes. Entonces los mapuches deberían tener lo mismo porque ya lo tenían, cuando Chile se hace independiente desconocen esa realidad y les invaden y les quitan la tierra entonces cuando tú estás con miedo de que los mapuches son terroristas es todo al revés, nosotros somos unos ladrones, esa es la realidad, esa es la verdad, les robamos la tierra directamente porque ellos a punta de guerra hicieron que los españoles dijeron ya ¿sabés qué? no lo vamos a conquistar porque no podemos pero ustedes van a vivir dentro del reino de Chile pero con un estatuto especial de autonomía. Entonces nos quieren vender que los tipos, que son las víctimas, son los victimarios, es mentira, Así de importante es conocer la historia de Chile, así de importante, para que no nos engañen con que los mapuches son terroristas y cuando dicen son ladrones de tierra o sea, es como loco o sea, obviamente que han pasado muchos años y las cosas se han transformado mucho pero uno tiene que entender la base entonces ellos estaban ahí, ellos echaron a los españoles porque los españoles conquistaron hasta Valdivia y García Hurtado de Mendoza hasta Osorno y los mapuches en 1598 los echaron de Osorno hasta Concepción. Y se quedaron dueños y libres, y lo que hoy día es Temuco, Villarrica, Valdivia, Angol. Ellos se quedaron dueños. Y luego el rey dijo ya, bueno, son dueños de su tierra, están adentro de mi reino, pero son libres. Y eso el estado de Chile lo desconoció. Y entonces la historia escrita que nos enseñan en los colegios es una visión de las cosas. Entonces yo me doy cuenta cuando hacemos esta obra, que yo ya tengo mucha experiencia, porque llevo 20 años haciendo obras de la historia de Chile, qué es lo que el público chileno quiere, por ejemplo, con respecto a Carrera, lo van a ver hoy día. ¿Qué saben ustedes de José Miguel Carrera? Yo no sabía nada, por ejemplo, cuando estudié esta obra me sorprendí.  Y yo me consideraba experto en la historia. 

 

¿Y cómo decidieron quién iba a ser José Miguel Carrera? 

 

Lo que pasa es que Sebastián estuvo casado con una chica que se llama Ximena Carrera. Que era descendiente de Carrera. Siempre fue como que él estaba vinculado con esa familia. Y fue divertido. La hija de él se llama Laura Carrera. Entonces, bueno, estaba emparentada con la familia. 

 

¿De dónde surge la iniciativa de que sean tan solo dos actores en escena si la obra contiene muchos personajes? 

 

Lo que pasa es que siempre en nuestras obras hay más personajes que actores, siempre.

Entonces, uno hace varios personajes. Y para mí es como natural, no tengo dudas de eso. O sea, claro, 13 personajes es muchísimo. Y yo me cambio de algún atuendo, o de algún apodo, o algún instrumento, que se yo, San Martín, tiene su gorro de San Martín. La mujer de él, me sacó la polera, y queda como un delantal. Claro, esta obra es como al chancho de cantidad de personajes. 

 

¿Y esto de cambiar de personaje tan rápido es difícil? ¿No le cuesta?

 

No, no me cuesta. A veces me pilló haciendo el gesto de uno cuando estoy haciendo el otro. Pero es que tengo mucha experiencia. Llevo muchos años haciendo obras con muchos personajes. Entonces, el personaje se construye por su forma física, pero por lo que quiere. Y eso es lo más importante. Y por el nombre. Siempre hay que nombrar a los personajes. El otro actor te nombra, no sé, ¡Bernardo O’Higgins! Ah, y el público entiende que soy Bernardo O’Higgins. Ahora, me pongo una peluca y una camisa. Pero el personaje se identifica por su forma física, por su nombre, y por lo que quiere, por su objetivo. Y lo más importante, ¿Qué quiere Bernardo Higgins? ¿Qué quiere San Martín? ¿Qué quiere en la obra? San Martín quiere que Carrera no se le meta y quiere ponerlo bajo su autoridad y Carrera no quiere. Quiere mandar él. Entonces, San Martín lo quiere sacar del camino. Entonces, tú tienes que actuar haciendo eso. Sacando a Carrera del camino con distintas actitudes, con distintas palabras, distintas acciones.

 

Y sobre el proceso de creación, ¿más o menos cuánto ensayan una obra como para ya estar listos para el estreno? 

 

Mira, en el caso de esta obra, ensayamos muchísimo, muchísimo. Como les contaba, tuvimos varios procesos de improvisación de varios días. En el 2021, en el 2023, en el 2024. Como tres días improvisando todo el día y grabando, generando material, material. No sé, pero mira, hablamos de 200 horas como una cantidad de tiempo así más o menos aceptable. Yo creo que estas fueron más. Fueron como 250 horas. Si se ensaya, y no puedes ensayar 8 horas diarias, porque no aguanta. No se puede. Pero 200 horas, piensa, si fueran 8 horas diarias, 5 por 8, 40, son 40 horas a la semana. Y para 200, son 5 semanas, por 8 horas de lunes a viernes. Y eso nunca es así. Siempre es más tiempo, o son menos horas diarias, y es más tiempo. Pero por lo menos aquí, aquí en la etapa final, y que teníamos mucho material avanzado, fue febrero, marzo, abril completos. Claro que entre medio me fui a Colombia, volví, y otros viajes. Pero si fuera concentrado, serían como dos meses, pero sin hacer nada más. Pero se requiere la perspectiva del tiempo también. Cuando estás muy concentrado también hace falta darle como respiro.

 

Muchas gracias.

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PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

El proceso de creación teatral 2025-01

Javiera Fernández  Catalina Valdés  Maximiliano Jerez  Javier González

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